Discursos pronunciados en la Sesión Solemne de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina celebrada el 11 de noviembre de 2020 con motivo del Sexagésimo aniversario de la Escuela de Medicina "José María Vargas", de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela: 1. Dr. Jesús M. Rodríguez (Director de la Escuela), 2. Dra. Cecilia García Arocha (Rectora de la Universidad Central de Venezuela), 3. Dr. Daniel Sánchez (Presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina)


Discurso del Dr. Jesús Manuel Rodríguez R., Director de la Escuela de Medicina "José María Vargas".

Buenos días a todas las personas que hoy nos acompañan para conmemorar otro año más llevando el nombre de José María Vargas nuestra Escuela de Medicina en la cual uno de sus Profesores Eméritos, el Dr. Daniel Bracho Ochoa, probó en su Tesis Doctoral que es heredera de la que en 1763 inició funciones de la mano del Dr. Campíns y Ballester; y que, años después, en los 1890´s, conformó una alianza docente-asistencial aún vigente, con el Hospital Vargas pues, al asentarse allí cátedras de Medicina, le dio la distinción de Hospital Universitario, el primero con esas características en el país. Y además tiene lazos indisolubles con el Instituto de Biomedicina vecino, que se desarrolló precisamente en buena parte con los profesores de esta Escuela, entre ellos su epónimo, el Dr. Jacinto Convit.

Esta Institución es también heredera de la firmeza mostrada por grandes héroes civiles venezolanos de la primera mitad del siglo XX: varios de los médicos que hicieron las grandes campañas sanitarias en Venezuela, decidieron quedarse en el para entonces septuagenario Hospital Vargas y así evitar su demolición, ejerciendo su trabajo asistencial y también docente.

Por todas estas influencias y otras omitidas, es que se nota un aire antañero y clásico en varias de sus celebraciones estudiantiles y tradicionales, con vinculación a algunas propias del lugar que ocupa en San José del Ávila; además, en su Aniversario, le da cabida al inicio de la temporada navideña con el engalanamiento propio de la misma.

Estamos en tiempos de vicisitudes y calamidades nacionales y mundiales, con la miseria salarial y política rondando en nuestra comunidad varguista, aun así, tenemos un grupo numeroso de sus profesores que no cederemos en mantener la actividad docente y con el mejor nivel posible, sin dejar por ello de apoyar lucha continua por mejorar las condiciones en que se desarrolla actualmente la formación de recursos humanos en el país.

Finalmente, un saludo a nuestros trabajadores administrativos y docentes, y agradecimiento institucional al grupo de representantes y padres de nuestros alumnos que nos asisten en las necesidades básicas de funcionamiento diario, al apoyo Rectoral y de la Facultad aquí representados, y a la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina a través de su Presidente el Dr. Daniel Sánchez Silva, por esta Sesión Solemne conmemorativa de nuestro sexagésimo aniversario.

Muchas gracias.

Discurso pronunciado por la doctora Cecilia García-Arocha Márquez, rectora de la Universidad Central de Venezuela.

Muy buenos días.

Con el mismo entusiasmo y con la complacencia que usualmente nos distingue, me siento enormemente orgullosa de pronunciar estas emocionadas palabras para conmemorar el Sexagésimo Aniversario de la creación de la Escuela “José María Vargas” de la Facultad de Medicina de nuestra ilustre Universidad Central de Venezuela. En nombre de sus Autoridades y del Personal Docente, Administrativo y de Servicio, les extiendo a todos, nuestra más cordial salutación.

Estamos conscientes de que las circunstancias por las cuales estamos atravesando, específicamente por la terrible pandemia que nos azota, obliga a las personas e instituciones a realizar actividades no presenciales y a través del recurso de las redes; pero, permítanme, con el mayor respeto, hacer la muy personal acotación, de que cuando utilizamos la palabra “virtual”, para calificar la manera como se desarrolla cualquier evento a distancia, y aunque resulta obvio que ese es el término apropiado con el cual la tecnología actual la identifica, para los que procedemos con el corazón y participamos con integridad y entusiasmo en cada una de las actividades propias de la Universidad --sea cual fuere su forma de proyectarse-- nos consideramos que estamos de cuerpo presente en el Acto y en conjunción real con las numerosas personalidades que nos acompañan. De allí, que ratifico la profunda emoción que siento de estar “de cuerpo presente”, en este significativo Acto.

 Me complace comenzar estas palabras expresando mi sentida salutación al Doctor Daniel Sánchez, Presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, entusiasta creador y organizador de este memorable Acto.  Igualmente extiendo mi saludo cordial al Doctor Emigdio Balda, Decano de la Facultad de Medicina y al Doctor Jesús Rodríguez, Director de la hoy festejada Escuela “Vargas”.  Mis respetos y sincero reconocimiento al Doctor Rafael Muci Mendoza, quien recién nos antecedió con sus muy sentidas palabras; el Doctor Muci Mendoza, tiene el inmenso privilegio de haber sido uno de los primeros alumnos y distinguidos egresados de la Escuela “Vargas”, lo cual constituye una extraordinaria y significativa circunstancia en la historia de tan prestigiosa Escuela.  Un saludo primordial, igualmente, a todo el Personal Docente, a sus Estudiantes Administrativo y de Servicio de la Escuela, quienes, a pesar de las difíciles circunstancias que nos rodean, mantienen su elevado espíritu de responsabilidad y cariño en el cumplimiento y obligación de sus inherentes actividades. También extiendo mi complacencia hacia todas las personas que nos siguen a través de los medios sociales y que le dan, con su “presencia”, prestigio y relevancia a este hermoso Acto.

Hablar de la Escuela “Vargas” y de sus sesenta años de valorada trayectoria no es nada fácil.  Mencionar, en tan corto espacio de tiempo, todas las hazañas científicas y académicas conseguidas, es prácticamente imposible.  Señalar las incalculables vicisitudes que hubo de superar para lograr su creación, nos llevaría un imponderable caudal de tiempo.  No creo que podamos nombrar a los innumerables docentes de incuestionable mérito y prestigio que abordaron sus aulas y tejieron su alfombra curricular.  ¡Y qué decir de sus incontables y meritorios egresados que hasta el día de hoy han surgido de su recinto!  Es realmente una tarea titánica, muy difícil de concretar.  Me atrevería a sugerir que consultemos el brillante trabajo del Doctor Daniel Sánchez, titulado “A Sesenta Años de la Escuela de Medicina Vargas” y que aparece publicado en los distintos medios sociales. Allí, en su contenido, está clara y explícitamente reseñada, con lujo de detalles, la valiosa existencia de tan acreditada Escuela y la mayor parte de su maravillosa historia.  Felicito efusivamente al Doctor Daniel Sánchez por el loable aporte que ha logrado con su publicación, a la vida de la Escuela “Vargas”, que conjuntamente con la Escuela “Luis Razetti”, conforman los dos poderosos pilares que soportan la eficacia de la enseñanza de la Medicina en nuestra Universidad. Y el Doctor Sánchez, en su memorable artículo, le rinde culto a la Escuela, al referirse a ella, con esta hermosa reflexión: A los 60 años de la fundación, la Escuela de Medicina “José María Vargas”, sigue siendo un faro de luz y orgullo de la medicina venezolana”. Significativas palabras que enaltecen la trayectoria y vigencia de esta acreditada Escuela.

Considero necesario e ineludible mencionar específicamente el nombre de José María Vargas, con el cual se reconoce y se honra honoríficamente a tan renombrado e ilustre personaje. Y no creo que podría llevar la Escuela mejor epónimo que el que la identifica. Y es que en tan prestigioso hombre de ciencias se conjugan las virtudes que lo destacaron como Ciudadano, como Educador, como Universitario y como Gobernante; patrones personales que hacen de él, un paradigma en el que deben reflejarse las acciones de los Ucevistas que creemos en la Universidad; en la Universidad digna; en la Universidad abierta y creadora, plural y democrática; libre y autónoma. Y en función de esos patrones de conducta que constituyen el principal símbolo que nos legó el insigne sabio, orientamos nuestro diario quehacer.

Nuestra Universidad Republicana, Democrática y Autónoma surge de la mano del Doctor José María Vargas, inspirada por el pensamiento libertario de  Simón Bolívar.  Así, siendo nuestro primer Rector, comienza la UCV su camino de renovación y da sus primeros pasos transformadores en Educación, Ciencia, Humanismo e Investigación; haciendo crecer a la Institución en su innovador desarrollo curricular.  Y, hoy, en el transcurrir de sus casi trescientos años de historia, se ha convertido en una Casa de Estudios en la que se ejerce sin sometimiento externo, el análisis crítico de la realidad nacional y el libre e independiente ejercicio de la enseñanza; teniendo como fundamento primordial la investigación científica y la libre reflexión, siempre en la búsqueda de la verdad.  A Vargas, forjador de nuestra sagrada Autonomía, se le recuerda en cada hora de gloria o de dificultad en el constante quehacer académico y ciudadano; sobre todo, cuando pensamos con optimismo en la consecución de una Universidad plenamente autónoma y democrática y en un país distinto, libre e independiente; tal y como lo reclama  cada día con mayor fuerza y vigor. nuestra sociedad.

Y cuando hacemos mención a la universidad autónoma que Vargas ayudó a desarrollar,  este excelso hombre estaba al tanto de lo que significaba y significa esa Autonomía  para una Casa de Estudios Superiores; estaba consciente de su valor, porque sabía que sin ella no había ni hay universidad posible: la Autonomía es la esencia misma  de la universidad.  Y por tal motivo es nuestro deber protegerla y ejercerla con la misma responsabilidad que nos señaló nuestro primer Rector.  Comprendió Vargas  que la Autonomía es a la Universidad, lo que la democracia y la libertad plena lo son para la nación. Y nunca más que ahora, necesitamos el concurso de todos los universitarios, de todos los Ucevistas, de rendir culto a la memoria de José María Vargas, defendiendo ese gran valor que la Autonomía representa para nuestra Casa de Estudios y luchando denodadamente para lograr la libertad que el país reclama.

Me es imposible dejar de mencionar que estamos viviendo una etapa crítica, como jamás habíamos padecido en toda nuestra existencia social y ciudadana. Sobrellevamos una situación caótica en el país y en nuestra Universidad. Uno de los grandes males lo constituye la terrible pandemia que nos azota y que nos ha confinado al peor de los encierros; pero peor aún, estamos cercados por la ignominia y amenaza constante que gobierno alguno, nunca antes, en toda la historia de Venezuela, nos había propiciado. No obstante, resulta edificante constatar que –a pesar de tantas adversidades-- en nuestra Universidad Central de Venezuela reside una inmensa reserva de capacidad intelectual, de ética, de labor académica sostenida y de trabajo creativo, que nos permite visualizar con decidido optimismo que tales mentes insignes y preocupadas, nos señalará –muy pronto-- el camino de la libertad y de la democracia.

Concluyo mi intervención, ratificando mi felicitación a todo el personal que integra la prestigiosa Escuela “Vargas” en la celebración de su Sexagésimo Aniversario; y agradeciendo de nuevo a las distintas personalidades que han participado en este Acto y que lo han hecho posible.

Finalmente reitero nuestro compromiso, como Autoridades, que estaremos al frente de nuestros cargos y funciones hasta que las circunstancias así lo permitan; sin abandonar nuestras obligaciones. Y que continuaremos luchando, con el concurso de todos, para preservar a nuestra ilustre Universidad Central de Venezuela, a un año apenas de cumplir su tricentenario de historia, con su incólume y perenne prestigio; que será por siempre: Cultura de Luz y Paz, Libre, Plural, Democrática y por siempre Autónoma.

Felicitaciones a todos de nuevo y muy buenos días.

Discurso pronunciado por el Dr. Daniel J. Sánchez Silva, presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina (SVHM).

Sra. Rectora de la UCV, Dra. Cecilia García Arocha, Sr. Vicerrector Académico de la UCV Dr. Nicolas Bianco, Señor Decano de la Facultad de Medicina Dr. Emigdio Balda, Señor director de la Escuela de Medicina “José María Vargas” Dr. Jesús Rodríguez; Sr. presidente de la Academia Nacional de Medicina Dr. Enrique López Loyo, Señores miembros de la Junta directiva de la SVHM, Señores Individuos de número y miembros de la SVHM, Invitados Especiales, Señoras y señores.

Es para mí un honor no solo como presidente de la SVHM sino como profesor de historia de la medicina de la escuela Vargas, que me haya tocado el sexagésimo aniversario de tan magna institución. Escuela que originalmente no fue planificada, sino que fue gestada a raíz de diferentes circunstancias históricas y políticas de la nación. Pero que, sin embargo, la prueba del tiempo la ha convertido en la escuela de medicina con el alto nivel docente y científico que tenemos en este momento. El 16 de mayo de 1956 abrió sus puertas a la comunidad el Hospital de la Ciudad Universitaria. Hubo entonces un Traslado progresivo cátedras Ciencias Básicas a las instalaciones de la Ciudad Universitaria; realizándose un traslado definitivo cátedras clínicas al Hospital Universitario en 1958. Algunos profesores se opusieron a mudarse al HUC y de esta manera decretar el cierre del hospital Vargas. Fueron los doctores Francisco Montbrun, Fernando Rubén Coronil, Jacinto Convit, Luis Manzanilla, Otto lima Gómez, Blas Bruni Celli, Francisco Kelder

Permanencia “rebelde” de dos cátedras de Medicina y Cirugía en Hospital Vargas: Decisión de los profesores que eran Adjuntos a los Jefes de Servicio. La UCV Acepto la creación de un “Núcleo Docente del Hospital Vargas” adscrito a la “Escuela de Medicina de la Ciudad Universitaria” coordinado por el Dr. Otto Lima Gómez (1958). Fueron Alumnos de 2do. y 3er Bienio. De manera tal que nunca se interrumpió la docencia en el Hospital Vargas.

En 1959 ocurre la Crisis Facultad de Medicina UCV debido a la demanda de ingreso mayor que el cupo en la Escuela de la Ciudad Universitaria. Entonces se produce una huelga estudiantil debido al examen de admisión.

En 1959 la facultad de medicina cedió los terrenos del antiguo instituto anatómico de San Lorenzo a estos Profesores. El cual estaba construido sobre el cementerio de la Merced y construido por Razetti en 1911. Los Dres. Otto Lima Gómez, Fernando Rubén Coronil, Francisco Montbrun, Jacinto Convit, Blas Bruni Celli, Eduardo Carbonel, Luís Manuel Manzanilla. Con el apoyo del director del hospital: Gilberto Morales Rojas, del Decano, Rafael José Neri y del Dr. José Ignacio Baldó.

El 1º de noviembre de 1960 se abrió el primer curso en la nueva escuela con su edificio aún en construcción, sin reconocimiento oficial del CNU, pero con autorización de los Consejos de Facultad y Universitario. Con la anuencia de la Junta de Beneficencia Pública del Distrito Federal y el apoyo franco del director del Hospital Vargas Dr. Gilberto Morales Rojas se inició la enseñanza de un curso básico paralelo al de la Escuela de la Ciudad Universitaria, que dio inicio a la “nueva Escuela Vargas”.

Desde entonces la escuela Vargas se ha perfilado como una de las mejores del país, sus egresados y personal docente han jugado un papel importante en el país y en la universidad no hay que olvidar algunos de ellos como:

Decanos: Fernando Rubén Coronil, Carlos Moros Ghersi, Miguel Requena.

Rectores: Carlos Moros Ghersi; Edmundo Chirinos, Luis Fuenmayor

Ministros de Sanidad: Blas Bruni Celli; Luis Manuel Manzanilla; Otto Hernández Pieretti; Francisco Montbrun; José Félix Oletta.

Por último, quiero recalcar lo que afirma nuestro ilustre profesor y emérito individuo de numero de esta sociedad el Dr. Daniel Bracho “La Escuela Vargas es la heredera directa de las escuelas de Lorenzo Campins y Ballester, de Vargas y de Razetti, pues nunca dejaron de funcionar sus aulas en el hospital.”

Feliz Aniversario Escuela Vargas; a pesar de toda esta crisis saldrás adelante junto con la UCV y veremos pronto las banderas de la libertad nuevamente florecer en nuestra nación.

Señoras y señores

Muchas Gracias.